Vino argentino: 10 joyas del gran evento anual de una de las bodegas más tradicionales de Mendoza

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En el «López de punta a punta» se abrieron todas las etiquetas de la bodega y hasta se descorcharon algunas botellas de antología, para compartir con los principales clientes y amigos.

En un mercado competitivo como es la industria del vino, muchas bodegas comprendieron en la actualidad la eficacia de plegarse a campañas que recojan la impronta “tradicional” del sector, como estrategia de marketing. A esta instancia llegan muchas de las grandes marcas, las cuales luchan para permanecer en sintonía con las tendencias más “modernas”. Sin embargo, Bodegas López, con más de 125 años de vigencia, no debe ir a ningún lado ni amoldarse. Se trata de una gran empresa familiar siempre fiel a los valores que dieron luz a este concepto que han patentado por años, aun cuando la competencia se empecinaba en la imposible tarea de perseguir procesos de mercado dinámicos, poniendo en juego hasta la calidad de sus conocidas etiquetas.

El éxito y esta vigencia de López no se explica exclusivamente por su vasta reputación, construida con ahínco desde su fundación. También, a lo largo de los años, la bodega ha sumado nuevas etiquetas en sintonía con las demandas de las épocas, pero esto fue en el marco de una estrategia distinta a “cambiar” el perfil. Se logró agrandando el porfolio, donde aparecieron desde vinos jóvenes a nuevos productos con más presencia de barrica con estructura, a diferencia del perfil clásico que se obtiene con los grandes toneles.

Lo interesante, que permitió nunca decepcionar a la acostumbrada clientela, es que López siguió ofreciendo al mercado desde sus históricos vinos de mesa hasta sus cortes de alta gama, con el perfil de toda la vida. Es decir, la empresa no cambió. Apostó por ofrecer un catálogo más amplio, donde los diferentes perfiles de consumidores encuentren la opción que más les guste.

En el marco de este juego entre la novedad y la tradición, en la celebración del “López de punta a punta” de este año, la empresa mostró sus proyectos recientes. Estos van desde la apertura al turismo en sus instalaciones en Mendoza a su clínica de reencorche, a la que los clientes que cuentan con botellas de guarda previas al año 2000 pueden acceder para un nuevo encorchado sin cargo. Esto les permite a los vinos permanecer mucho por más tiempo seguro en las cavas de los consumidores.

En sus celebraciones anuales, la empresa abre para sus principales clientes y amigos todas las etiquetas, pero también pone un extra como regalo especial: descorchan algunas de sus botellas de guarda de antología, que cuentan con muchas décadas e historia.

Habiendo recorrido (con moderación, lógicamente) todos los stands del gran salón del Hotel Marriot de Buenos Aires frente al Obelisco, el “López de punta a punta” 2025 dejó estas 10 joyitas, en mi humilde opinión. Botellas que se deben buscar, para tomar al menos una vez en la vida.

Empezando cronológicamente (en materia de años de cosecha), uno de los ejemplares que se sirvieron con más orgullo en la fría noche porteña de julio fue el Selección López 1970. Esta maravilla de 55 años, nunca fue pensada (ni siquiera en su elaboración) como un “vino de guarda” que pueda atravesar cinco décadas y media dentro de la botella. Fue un vino destinado al consumo en la coyuntura hace más de medio siglo. La calidad de la uva y de su producción hicieron la magia que terminó sorprendiendo a la misma familia López, que compartió con sus amigos algunas de estas botellas.

También, si de sorpresas hablamos, no puedo dejar de mencionar algo que no pensaba encontrar en el evento. Una sidra espumante con el método champenoise. En este caso, hablamos de Aferrada, la cual está elaborada 100 % con manzanas provenientes del Pedemonte de Valle de Uco y les permite a los amantes de la bebida disfrutar un exponente de altísimo nivel, muy superior a las sidras de las fiestas de fin de año a las que estamos acostumbrados.

El premiado Montchenot 2004 fue otro de los puntos altos de la noche. El vino preferido de Susana Giménez, corte de Cabernet Sauvignon, Merlot y Malbec, tiene en esta añada un eclipse perfecto: una excelente cosecha, que llegó a un punto óptimo en materia de tiempo de estiba en botella. Como toda la línea, sigue teniendo potencial de guarda, pero sería un pecado no probarlo al “punto caramelo” en que se encuentra hoy.

Otro de los tradicionales cortes de la bodega, como el Rincón Famoso de Sangiovesse, Merlot y Malbec sorprendió con su cosecha 2011, evidenciando que no hace falta gastar una fortuna para poder guardar buenos vinos. Esta joyita (incluso ya con algunos años de estiba) la pueden encontrar a un precio más que razonable en su mercado de cercanía y ponerla a añejar, si podemos evitar la tentación de abrirla cuando nos quedamos sin otro vino en casa.

Si hablamos de etiquetas clásicas, no puede faltar el Casona López. Con el tradicional añejamiento en grandes toneles que llegan hasta los cinco mil litros, la versión que cautivó a más de uno que pasó por su stand fue el Cabernet Sauvignon 2002. En el mismo trayecto, a pocos metros, haciendo gala de lo que mencionamos sobre mantener las tradiciones de la bodega, a las que se le suman la innovación, estaba otro punto alto de la noche: El Homenaje a Mar del Plata, gran reserva Malbec 2021. Se trata de una línea que ofreció el vino elegante, rico, con cuerpo y barrica, que faltaba para cerrar el círculo del porfolio de López.

No es ninguna sorpresa que los invitados se amontonen detrás del stand donde se sirven los Federico López. Las botellas insignia de la firma suelen ser las primeras en terminarse. En esta oportunidad, destacaron el 2005, donde se luce el más elegante blend de Cabernet Sauvignon y Merlot. Al lado, la champaña tope de gama de la bodega, que nada tiene que envidiarle al mejor champagne francés. Con sus notas clásicas de levadura por la crianza en lías, este corte de Chardonnay y Pinot Noir es un lujo, del que no puede escapar ni el personal de la empresa. Siempre tienen su copa llena al costado y media escondida, mientras les sirven a los invitados, para disfrutarla antes que se acabe la dotación designada para la jornada.

Lo que ya no le falta al catálogo de López es un gran varietal de Cabernet Franc, que desembarcó triunfalmente en el stand de la línea Universo Paralelo. Aunque, para los parámetros de López, un 2024 es un vino “joven”, al igual que sus otros exponentes de la línea, este es un vino que está óptimo para tomarlo hoy, pero que sorprenderá sin ningún lugar a dudas a futuro. Con uvas provenientes de Ugarteche y microvinificaciones especiales, este Franc, dicen los enólogos, busca lucir la fruta y sus taninos sedosos. No llegué a probarlo porque, apenas corrió el rumor de lo que había en estas botellas, desapareció el stock. Fue el tema de conversación del evento de este año en los pasillos, entre quienes los probaron y quienes nos quedamos con las ganas.

Parafraseando al “Coco” Basile, el “elixir” de la jornada lo puso el Chateau Montchenot 1971. Justamente, la botella icónica que utilizaron para presentar en sociedad la clínica de reencorche, que tenía a todos los asistentes grabando con sus celulares el momento que resumía de la mejor manera lo antiguo y lo moderno. Describirlo no le hace justicia. Es necesario conseguir una botella para disfrutarlo, porque de eso se trata la vida.