El canto de las ballenas o el rumor sordo de las ciudades, presentes en la obra del italiano Alberto Tadiello en la Bienalsur, en Buenos Aires. Con respaldo del IIC.
Más allá de la música, el sonido también puede mutar en arte o, al menos, ser una herramienta mágica para la creación artística, como lo demuestra el italiano Alberto Tadiello con su peculiar y fascinante instalación en el marco de la Bienalsur, desde la capital argentina.
Su obra amalgama, entre otras pistas sonoras, los trinos del hornero con los gemidos de un bebé, las exhalaciones de las ballenas con las bocanadas de los motores de los autobuses de Buenos Aires, el rugido del viento patagónico con el susurro de la autopista Panamericana.
«La mezcla es una sobrescritura continua, una decantación de analogías, aliteraciones, metonimias y metáforas que modifican constantemente el significado, la descifrabilidad y la comprensión de la composición», cuenta a ANSA Tadiello sobre su impactante «CORALE.
Canto sin fin», con una significación abierta «a la libre interpretación y a la imaginación».
La instalación sonora forma parte de la Bienal de Arte Contemporáneo de Buenos Aires (Bienalsur), gracias al auspicio de la Embajada de Italia y el Instituto Italiano de Cultura (IIC) y se exhibe como parte de la exposición «Naturalia, o la diversidad del mundo» en el Museo de Arte Español Enrique Larreta.
En la muestra, con curaduría del argentino Pablo La Padula, también se exhiben los trabajos de las locales Valeria Cannata y Paula Darriba.
«Nuestra colaboración con Bienal Sur se renueva y se enriquece a cada edición.
Canto sin fin», con una significación abierta «a la libre interpretación y a la imaginación».
La instalación sonora forma parte de la Bienal de Arte Contemporáneo de Buenos Aires (Bienalsur), gracias al auspicio de la Embajada de Italia y el Instituto Italiano de Cultura (IIC) y se exhibe como parte de la exposición «Naturalia, o la diversidad del mundo» en el Museo de Arte Español Enrique Larreta.
En la muestra, con curaduría del argentino Pablo La Padula, también se exhiben los trabajos de las locales Valeria Cannata y Paula Darriba.
«Nuestra colaboración con Bienal Sur se renueva y se enriquece a cada edición.
Este año, estamos particularmente felices con la presencia de Alberto Tadiello y su trabajo de arte sonoro, que se integra perfectamente a la propuesta», afirma Livia Raponi, directora del IIC en Buenos Aires.
Tadiello fue ganador, el año pasado, con respaldo del IIC y con la gran colaboración del Muntref (un proyecto de la Universidad Nacional de Tres de Febrero de Argentina, NDR), de un Premio del Ministerio de Cultura de Italia, gracias al cual pudo desarrollar su original investigación artística a lo largo de una residencia en Argentina, destaca Raponi.
La obra se gestó en un proyecto iniciado en junio de 2023.
Su origen fue la lectura de un ensayo de Carl Safina titulado «Animales no humanos», con un capítulo dedicado a los cachalotes, y la escucha de dos famosos discos de vinilo de Roger y Katherine Payne sobre el canto de la ballena «Todas las especies que viven en el agua utilizan el sonido para comunicarse y han desarrollado habilidades específicas para la visión acústica. Las ballenas producen una serie de sonidos durante periodos que van desde unos pocos segundos hasta días enteros, utilizando una sintaxis de unidades vocales, frases, subfrases, temas y secuencias de temas, a menudo repetidos con precisión», explica el artista, nacido en el Véneto.
«Son voces etéreas, de otro mundo, que crean un punto de contacto en la relación entre la humanidad y la vida en el planeta. Particularmente encantadoras y evocadoras, son una celebración de un mundo abisal, apagado y amniótico.», enfatiza.
Cuando ANSA le plantea que puede aportar el arte en un mundo tan complejo como el actual, con guerras que no cesan, destrucción, desastres económicos e inestabilidad social, responde: «El arte no ofrece respuestas, ni soluciones, ni persigue objetivos; es una interrogación constante que nos abre a la imaginación y a las sugerencias. Es un material hecho de clarividencias y sueños premonitorios; debemos saber interceptarlos, preservarlos y alimentarlos».
El artista alemán «Gerhard Richter declaró en una entrevista que ‘el arte es la máxima expresión de la esperanza’; es una pregunta que nunca me ha cansado, nunca me ha abandonado, con la que estoy totalmente de acuerdo y que considero particularmente urgente. El arte es una necesidad», afirma Tadiello.
Y en tiempos complejos, también en Argentina, poético, el italiano termina reseñando los aspectos que más lo impactaron de su estancia aquí: «El azul del cielo, el florecer del jacarandá y el sentido de la solidaridad».
Fuente: AnsaLatina
