Café brasileño abre la puerta a una mayor influencia china en la región en medio de altos aranceles

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El producto conquista los paladares chinos y el alto arancel de 50 % impuesto por Estados Unidos a Brasil sirve en bandeja de plata la oportunidad para que Pekín eleve su relación comercial con el país gobernado por Lula da Silva.

Brasil es el mayor productor de café en todo el mundo. (X)

A medida que los aranceles de Estados Unidos dirigidos a varios países del mundo comienzan a impactar en las economías locales, los socios de la nación norteamericana buscan alternativas para comerciar sus productos. Brasil es el caso que más resuena porque el presidente Donald Trump le impuso un alto arancel de 50 % en represalia por el juicio contra el expresidente Jair Bolsonaro, un cercano aliado de Trump desde su primer mandato.

El café brasileño es el producto que protagoniza este nuevo capítulo de la guerra arancelaria. Vale mencionar que en 2024, Estados Unidos importó alrededor de ocho millones de sacos de 60  kilos de Brasil, representando cerca de 16 % del total exportado por el país sudamericano. Para el primer semestre de este año se enviaron más de 3,3 millones de sacos, según cifras del Consejo Brasileño de Exportadores de Café (Cecafé). Es decir, además de ser el mayor productor de café en todo el mundo, Brasil también es el mayor proveedor a Estados Unidos. Pero esto último podría terminar pronto.

Brasil ve en China un enorme mercado para sus exportaciones de café. Nuevos acuerdos, mayor envío de sacos y el creciente consumo de la bebida en el gigante asiático podrían ser el salvavidas del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva. Pero como suele suceder, este tipo de alianzas comerciales también abren la puerta a una mayor intromisión política del régimen comunista. Y es que Xi Jinping ha ampliado en los últimos años su esfera de influencia en la región. La inauguración el año pasado del megapuerto de Chancay, en Perú, catalogado como el más grande de América Latina, es solo otra muestra de esto.

El café se pone de moda en China

Incluso antes de que Trump asumiera nuevamente la Presidencia estadounidense, China estaba buscando comprar más café a Brasil y a Colombia. Ahora, los nuevos aranceles podrían abrir la puerta de par en par a esa posibilidad.

Yendo un poco más atrás, en 2022 Brasil exportó aproximadamente 422.000 sacos de café a China. Un año después la cifra subió a 1,5 millones de sacos, lo que representa un aumento de más de 250 %, indica el portal China Briefing. Respecto a Colombia, la demanda china aumentó 132 % entre 2022 y 2023, ubicándose en más de 539.000 sacos de 60 kilos de café. En cifra generales, el consumo de café en China se ha incrementado en promedio 7 % en los últimos seis años. Eso representa 3,4 millones de sacos para el “año cafetero 2023/24”, según Global Data. Casualidad o no, tras la entrada en vigencia de los nuevos aranceles a Brasil, el régimen chino autorizó a 183 empresas cafetaleras brasileñas exportar sus productos al país asiático.

Lo cierto es que en China se toma cada vez más café. Algunos estudios identifican esa afinidad entre adultos jóvenes y por el impulso de cadenas como Starbucks y cafeterías locales. Pero hay una franquicia muy interesada en el café brasileño, se llama Luckin Coffee y el año pasado firmó acuerdos con el país sudamericano para una compra total de 240.000 toneladas (unos cuatro millones de sacos) durante cinco años por un valor que supera los 1300 millones de dólares. En esta nueva dinámica, el régimen comunista chino vería una oportunidad para desplazar a Estados Unidos como primer comprador de café brasileño.

Complicaciones de reemplazar a EEUU como socio

Aunque reemplazar el mercado estadounidense por el chino parece inminente, el mandatario brasileño es cauteloso. En una aparición pública el fin de semana dijo que las negociaciones con Washington requieren prudencia y responsabilidad diplomática al asegurar que existe un “límite de discusión” con la Administración republicana.

Detrás hay varios motivos. Así como Brasil vende café a EEUU, este a su vez es el segundo mayor socio proveedor del país sudamericano de productos y materias primas como maquinaria, combustible, aceites minerales, piezas automotrices, equipos eléctricos o químicos, de las cuales algunos sirven para fabricar fertilizantes.

Depender de esas importaciones no es menor. Tal como explica el empresario estadounidense, George Heisel, cambiar de proveedores “no es algo que se logre de la noche a la mañana, y las alternativas podrían ser más costosas, lentas o poco confiables”. En conclusión, mientras China quiere conquistar el café brasileño, Lula da Silva debe considerar la importancia de llegar a un acuerdo con Estados Unidos.