¿Es Buenos Aires la ciudad más atractiva del mundo?

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Uno de los conocidos rankings que otorgan estas deseadas distinciones dictaminó que la Ciudad Autónoma de Buenos Aires ocupe el primer puesto de la lista de «ciudades más atractivas del mundo»

Los rankings que premian vinos, restaurantes y sitios cuya valoración depende de la subjetividad del visitante, suelen despertar polémicas. No son pocas las veces que detrás de las opiniones de los «especialistas» suelen haber incentivos a la hora del diseño de la tabla de posiciones donde varios quieren estar.

La Wanderlust Reader Travel Awards reconoce a las ciudades «más atractivas del mundo», pero detrás del podio no hay uno o algunos especialistas. El listado se genera con el promedio de las opiniones de más de 200 mil lectores de todo el planeta. Este 2025, «la ciudad más atractiva del mundo» terminó siendo Buenos Aires.

Es comprensible que la capital argentina (que subió seis puestos desde la última medición) se encuentre en un top 10 con otras grandes competidoras. Sin embargo, ponerla objetivamente por encima de Madrid, Nueva York, Estambul, Atenas o Tokio ya es complicado. En realidad, poner a cualquiera de estas grandes capitales por encima de sus «rivales» es más que cuestionable. Apartando esto, es curioso el reconocimiento de un número nutrido de viajeros, que año tras año otorgan un primer premio que este 2025 se quedó en el arrabal porteño.

¿Qué tiene de interesante y qué le falta a Buenos Aires como para justificar o discutir la medalla de oro del Wanderlust Reader Travel? Para empezar, se podría mencionar una mejora en relación a como se vivía la ciudad hace un tiempo, específicamente antes de la administración del gobierno actual. Los «piquetes», es decir, las extorsiones políticas que se «manifestaban» con los cortes de calles, avenidas y rutas, eran un problema para los locales y los visitantes. Situaciones que podían complicar una agenda determinada o, incluso, una llegada al aeropuerto. Afortunadamente, hace dos años que ya no se corta el tránsito, como consagra la Constitución Nacional que reconoce el derecho a la libre circulación.

El proceso de descapitalización económica de Argentina de las últimas dos décadas hizo que sus ciudades, incluso la capital, no sean los centros más modernos y tecnológicos del mundo. Si alguien espera deslumbrarse en ese sentido (y viene de lugares más avanzados), lo cierto es que no se deslumbrará en lo más mínimo. Ponerse a tiro con el mundo en materia tecnológica es un pendiente que comienza a transitarse lentamente. Tampoco, hay que reconocer, van a encontrar en Buenos Aires a la ciudad más segura del mundo ni mucho menos. Aunque tiene mejores índices que muchos lugares de la región y no sea un tema como para evitar visitar al país, lo cierto es que hay que tener algo de cuidado. Lamentablemente, ya no más que en Madrid o Nueva York, ciudades que eran más seguras hasta hace un tiempo.

Ahora, del lado interesante de la balanza, Buenos Aires tiene mucho para ofrecer para los visitantes del resto del mundo. Para empezar, la arquitectura es algo deslumbrante. Algo que los porteños valoramos recién cuando viajamos al exterior y vemos que no todos lados tienen para ofrecer las vistas de Buenos Aires. La época de esplendor del país (en 1895 Argentina tuvo el PBI per cápita más alto del mundo) ha dejado una sólida herencia, donde hasta los locales siguen descubriendo cosas todos los días. Para los amantes de la fotografía, aquí hay una buena excusa como para elegir este destino sobre otros en la región.

Las discusiones sobre gastronomía son eternas. Sin embargo, hay algo que Argentina y Buenos Aires tienen como para justificar una ventaja comparativa con el resto del mundo. La variedad. Los bodegones porteños permiten que un grupo diverso de comensales puedan elegir libremente lo que quieran, en una carta variada y a un precio razonable. Uno puede pedir un bife, otro un plato de pastas, otro un filet de merluza y otro una milanesa. Esa diversidad gastronómica en un mismo lugar es otra rareza que el mundo no suele ofrecer. Claro que el vino argentino se luce con todos los maridajes.

La pasión por el fútbol podría ser otro motivo para visitar la capital argentina. Los jugadores que llegan de otros países reconocen que como aquí, la pasión por la pelota no se vive en ningún lado. Una experiencia de un partido en la bombonera o en el Monumental de Núñez es algo bien distinto a un juego de la NBA pero igual de inolvidable.

La nocturnidad puede llegar a ser otro de los motivos como para valorar los encantos porteños. Buenos Aires tiene sus tiempos y una persona puede sentarse a cenar en un restaurante a las 11 de la noche, luego de salir del cine o el teatro. Más allá del circuito turístico del tango, la Avenida Corrientes tiene muy buenos restaurantes para visitar luego de las salidas pautadas. El visitante hasta se encontrará con librerías abiertas, algo difícil de encontrar en otras latitudes. Las pizzerías, otra de las paradas obligadas en la avenida que tiene al obelisco en la intersección con la 9 de Julio.

En fin, si Buenos Aires merece el primer puesto, es algo discutible. Pero que tiene un lugar más que ganado entre las principales capitales del mundo, no. Es muy raro encontrar a alguien que se haya arrepentido de venir a visitar a la Argentina y su capital.